UN RUMBO COMPARTIDO

Eider Mendoza Larrañaga, Gipuzkoako diputatu nagusia

Esta semana hemos conocido la última encuesta del Eurobarómetro realizado por el Parlamento Europeo, que ha dejado datos más que interesantes sobre el sentir de la población europea en un contexto global cada vez más inestable y enquistado. Son cifras que ponen de relieve el papel protector de la Unión Europea en la situación geopolítica actual: el 66% quiere que la UE contribuya a garantizar su seguridad. A su vez, la mayoría de personas encuestadas mantiene la esperanza sobre la perspectiva de la UE, sus propios países o sus familias, mientras se muestra más pesimista respecto al futuro del mundo en su conjunto.

Asimismo, el Eurobarómetro marca algunos desafíos a tener en cuenta: el 89 % de las personas encuestadas opina que los Estados miembros deberían estar más unidos y el 73 % está de acuerdo en que la UE necesita más medios para afrontar los desafíos globales actuales, entre los cuales destacan, entre otros, la competitividad, la economía y la industria, y la independencia energética.

Son datos significativos que abren la puerta a la esperanza, especialmente para quienes tenemos la responsabilidad de liderar las instituciones públicas y para quienes creemos en una Europa sólida, que refuerce su posición frente a los gigantes autoritarios que nos rodean, que defienda la democracia y los Derechos Humanos, la competitividad industrial y el Estado de Bienestar, las leyes y las instituciones internacionales de las que nos hemos dotado. Fortalecer Europa es defender la democracia, defender el bienestar de las y los europeos, frente a las fuerzas que solamente quieren –desde dentro y desde fuera– debilitarlas todas ellas a la vez.

Los resultados del Eurobarómetro también nos interpelan a cada una de nosotras y de nosotros, porque confirman que la sociedad nos exige unión, es decir, diálogo y acuerdos para afrontar los grandes desafíos a los que nos enfrentamos. Una demanda que atañe fundamentalmente a los órganos decisorios de la UE, pero también a todos los niveles institucionales que contribuimos, día a día, a la construcción de Europa. Por supuesto, también a Gipuzkoa y a nuestro país, Euskadi.

Estos últimos días han sido intensos en cuanto a debates y a discrepancias políticas en nuestro territorio. Y los desacuerdos generan a veces turbulencias. A la hora de hacerles frente, lo importante es mantener el rumbo con decisión, mientras se hace un esfuerzo extra por superarlas. Se trata de turbulencias que hemos sido y somos capaces de superar con diálogo, voluntad y capacidad de acuerdo, tal y como venimos haciendo en los últimos años en el gobierno de la Diputación de Gipuzkoa. Porque compartimos una prioridad clara: promover el bienestar integral de todas las personas y hacerlo desde la anticipación, la innovación y la colaboración a todos los niveles.

En los últimos años, muy especialmente en los últimos meses, gracias a dicho esfuerzo compartido, hemos conseguido materializar proyectos estratégicos de enorme calado, en el campo de las tecnologías cuánticas, las biociencias y las terapias avanzadas, la movilidad inteligente y sostenible, la innovación alimentaria, la gestión sostenible de nuestros bosques, la economía circular, la longevidad y la inclusión socio-laboral de las personas en riesgo de exclusión, entre otros. Los datos nos dicen que Gipuzkoa avanza. Las ventas internas y las exportaciones de nuestras empresas siguen al alza, sin olvidar el histórico contrato de 3.400 millones de euros logrado por CAF en Bélgica, con todo lo que representa. A su vez, la tasa de desempleo se situó a finales de año en el 5,1% y las cifras de recaudación fiscal aumentaron. Gipuzkoa, hoy día, innova y trabaja decididamente para ofrecer seguridad, estabilidad y bienestar a las familias y a las empresas, a la vez que cuida a quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.

Se trata de una tarea en la que no podemos cejar, porque el mundo se transforma a una velocidad vertiginosa. 2026 está siendo y será un año crucial en ese cometido. Gipuzkoa avanzará en el apoyo a la competitividad empresarial y la industria del futuro; en las políticas sociales que garantizarán los cuidados de hoy y de mañana; en la protección de los valores democráticos, de nuestras instituciones y del autogobierno, así como en la promoción de la igualdad y en la revitalización del euskera. De nuestro trabajo depende que consigamos dignificar la política a través de la colaboración entre partidos políticos, instituciones, agentes sociales y económicos, contribuyendo a fortalecer la democracia.

Cada vez más voces a nivel internacional nos advierten de que el orden mundial que hemos conocido está cambiando, si no ha cambiado ya definitivamente. “Sin embargo, hay sociedades liberales, países abiertos y libres que, en comparación con las dictaduras herméticas, ofrecen más posibilidades a su ciudadanía para llevar una vida más útil. No son perfectas. Las que existen tienen graves defectos, profundas divisiones y terribles cicatrices históricas. No obstante, esa es aún otra razón para defenderlas y protegerlas”, afirma la profesora y columnista Anne Applebaum en su último libro, antes de lanzar un mensaje esperanzador, ya que, según manifiesta, las democracias “pueden salvarse”. “Pero solo si quienes vivimos en ellas estamos dispuestos a hacer el esfuerzo”, añade. Reconozcamos el enorme esfuerzo colectivo que nos ha traído hasta aquí y hagamos más fuertes los lazos que nos unen. Avancemos en ese rumbo compartido, porque el futuro depende de lo que hagamos hoy.

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